El Paraíso en el Sur grancanario

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Para un turista nacional o internacional, el Sur de Gran Canaria puede ser su máximo deseo. Puede ser incluso esa idea que tiene pre configurada sobre el paraíso. Con solo ver un reportaje visual o imágenes en internet de esta zona de la isla, de repente pueden aparecer en su mente sensaciones como playa, sol, ocio, tumbarse, descanso, sombrilla, crema, fiesta, cócteles, piscinas, spas, buen clima. Pero para un residente es casi igual. Desde la capital por ejemplo (Las Palmas de Gran Canaria), tan solo atravesando alrededor de 60 kilómetros en coche, el paisaje te incita a lo mismo, a playa, a descanso, a relax y a vacaciones.

La línea de costa y playas espectaculares que va desde San Bartolomé de Tirajana a Mogán son la alternativa vacacional de ocio para todos y, desde luego, ha contribuido junto al resto de la oferta del Archipiélago, a que Canarias se cerrara el año pasado con un nuevo récord histórico de visitantes foráneos que vienen a las Islas, con la cifra de un poquito más de 12 millones de turistas al año. Una cifra muy alta que no es sino la demostración de que en materia turística algo se está haciendo bien.

Gran Canaria, especialmente el Sur de la Isla, es infinita en cuanto a línea de playa. Zonas de baño tan espectaculares como la playa de Maspalomas que se une a Playa del Inglés, casan el Atlántico con el gran campo de dunas del sur de la isla y que conforman uno de los mayores atractivos de la isla. Las Dunas de Maspalomas, muy visitadas, tienen la consideración de Reserva Natural Especial.

Pero Maspalomas no lo centraliza todo. Hay más zonas de baño: San Agustín, Meloneras, Amadores, Puerto Rico; todas con sus paseos y avenidas repletos de terrazas y tiendas.

También el Sur de Gran Canaria es el paraíso para los deportistas al aire libre. La oferta es amplia para practicar todos los deportes acuáticos (windsurf, surf, kitesurf, buceo), y es una zona riquísima de cuidado de la salud y el bienestar, donde abundan los centros de spa y talasoterapia, para poner un pie en el avión de vuelta a casa completamente renovado y con las pilas cargadas.