España tiene Gobierno después de 315 días en funciones

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La abstención de los socialistas a última hora impidió que se celebraran terceras elecciones

Más de 300 días y dos elecciones costó formar un nuevo Gobierno en España. La abstención de la mayoría de los diputados socialistas, después de una crisis interna de este partido que se cobró la continuidad de su dirección, fue determinante para permitir que Mariano Rajoy fuera reelegido presidente con 170 votos a favor, en los que se incluyen además de los de su formación política, el Partido Popular, los de Ciudadanos y Coalición Canaria.

A pesar de este largo período de interinidad, que ha sido considerado por diversos analistas como la etapa de mayor inestabilidad política del país en democracia, no es la nación europea que más tiempo ha permanecido sin gobierno. Bélgica la supera ya que se vio, entre los años 2010 y 2011, durante 541 días, el equivalente a 18 meses, sin gobierno.

Esta circunstancia viene dada por el cambio que ha experimentado el mapa político de España en los últimos años, con la irrupción de nuevos partidos que han hecho tambalear el sistema bipartidista que hasta ahora gobernaba en alternancia en el país. Tanto el Partido Socialista Obrero Español, que mantenía la hegemonía del voto mayoritario de izquierda en España, como el Partido Popular, en el ámbito del centro y la derecha, se han visto sacudidos por la aparición de Podemos y Ciudadanos, que han logrado una representación importante en la Cámara.

Esto ha supuesto un difícil encaje para formar una mayoría de gobierno y la necesidad del concurso de los socialistas, a última hora, para evitar que se produjeran unas terceras elecciones, después de explorar otras alianzas de centro – izquierda que fueron inviables.

El desmoronamiento electoral experimentado por los socialistas españoles en las dos últimas elecciones, se ha visto agravado en este proceso de toma de decisión de abstenerse para que Mariano Rajoy fuera investido presidente, al encontrar con un profundo rechazo en sus filas, que llevó a una profunda crisis en el seno de este partido centenario, que vive una de las horas más bajas de su historia. De hecho, su líder y candidato, Pedro Sánchez, junto con el resto de su equipo directivo, fue defenestrado por una comisión gestora que se puso al frente del PSOE.